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martes, 31 de enero de 2017

La constante permanencia del cambio

Cuando las circunstancias cambian, yo cambio de opinión. ¿Usted qué hace? John Maynard Keynes 

Nos ha tocado vivir un tiempo de cambio que, sin embargo, quizás no sea muy diferente a otros tiempos pasados. Unos 500 años antes del inicio de nuestra era, en la costa de lo que ahora es Turquía, nació Heráclito de Éfeso, considerado el filósofo del cambio, según el cual el cambio es precisamente lo único que permanece. El mundo cambia a nuestro alrededor y nosotros cambiamos con él. A veces es un cambio deseado y consciente pero en otras ocasiones nos vemos obligados a movernos a disgusto de manera que lo acabamos haciendo pero tarde y mal, porque negarnos a cambiar nosotros cuando nuestro mundo cambia suele tener consecuencias desagradables. 

Esto que acabo de decir no es en absoluto original ni nuevo pero es habitual que nos olvidemos de ello. Nuestra iconografía cultural está poblada de ejemplos de personas que permanecen irreductiblemente fieles a principios adoptados muchos años atrás, habitualmente en su primera juventud. Y llamamos chaqueteros a aquellos que cambian de opinión cuando el mundo a su alrededor ha cambiado. En definitiva, suele suceder que vemos con malos ojos los cambios cuando nos afectan a nosotros porque nos resistimos a ellos con uñas y dientes y cuando afectan a otros porque los consideramos traidores a unos principios que, una vez adoptados, deberían permanecer inmutables y eternos. 



domingo, 2 de octubre de 2016

Sobre prejuicios, barefoot-minimalismo y técnica de carrera

Dice Wikipedia que “un prejuicio es el proceso de formación de un juicio sobre alguna cosa de manera anticipada.” A pesar de su mala fama los prejuicios a veces resultan útiles para el día a día. En todo caso, útiles o no, son inevitables. Todos tenemos prejuicios normalmente sin ser conscientes de ello lo que hace que no los reconozcamos. Lo cierto es que, lo sepamos o no, los prejuicios configuran nuestra visión del mundo y por ello nos aferramos a ellos con gran fuerza. 

Los prejuicios son culpables de que en ocasiones ante la misma situación dos personas vean cosas diferentes. A veces pasa que ambas personas tienen razón porque su divergencia se debe al hecho de haberse fijado en aspectos diferentes del mismo asunto pero eso no significa que vaya a ser posible el consenso. 

Hace unos días se estableció un pequeño debate en Twitter a propósito de este artículo en el que su autor, Rubén Sánchez-Gómez, resumía y daba su opinión sobre el estudio “Effect of Minimalist Footwear on Running Efficiency: A Randomized Crossover”, que en español se traduciría por algo así como “Efectos del calzado minimalista en la eficiencia de la carrera: Un estudio aleatorio transversal”. Fue un debate limitado, sobre todo por la restricción de caracteres de Twitter, pero también muy interesante por varios motivos que van más allá de la discrepancia de opiniones entre los diferentes actores. El debate se inició a partir de la interpretación que del estudio hace Rubén Sánchez Gómez, interpretación de la que discreparon otras personas entre las que me incluyo. Un mismo texto, diferentes lecturas desde diferentes universos vitales… Y como resultado interpretaciones diametralmente opuestas. Prejuicios en acción. 

lunes, 5 de septiembre de 2016

Cuando en mi jardín sólo crecen limones, yo piso piedras

Abro los ojos por primera vez en mucho tiempo y todo es parecido a como era antes pero más lento. Dejé de correr hace meses y no alcanzo a ver cuándo podré volver a hacerlo. La enfermedad es una invitada molesta que no avisa antes de aparecer cargada con su equipaje de pesar. 

Después de muchos meses transitando los caminos del dolor descubrí que a veces la paciencia y la voluntad no sirven. Cuando te quedas sin plan B, el plan C del cirujano no parece tan malo. Cuando los planes de futuro se quedan en el pasado y el ahora es lo único que tienes, cada día se convierte en un objetivo en sí mismo. 

Tras meses sin poder correr ahora vuelvo a recuperar el control de mi cuerpo y mis pies descalzos vuelven a ensuciarse caminando. 



Si la vida me da limones debería hacer limonada, pero he preferido beberme el zumo de los limones sin endulzar mientras aprendo a disfrutar caminando descalza. Sé que el momento de volver a correr llegará pero no tengo prisa.

viernes, 6 de noviembre de 2015

Cuando Segorbe se convirtió en la capital del descalcismo

I Trofeo Descalcista de Segorbe 

El pasado 11 de octubre se celebró el Primer Trofeo Internacional Descalcista de Segorbe. Un evento singular que llevó a 100 atletas adultos y 15 niños a la línea de salida para participar en un acontecimiento que sí, fue una competición atlética, pero también una fiesta del descalcismo. Fue organizada de manera impecable por el club de atletismo Saltamontes junto con la inestimable colaboración y respaldo del resto de la población de Segorbe que durante todo el fin de semana no dejó de dar muestras de su amabilidad a todos los que allí nos congregamos. A aquellos que no pudieron asistir y quieran saber más sobre lo que allí pasó les recomiendo que lean la crónica escrita por Emilio Sáez Soro, el principal impulsor de la iniciativa, porque en ella hace un buen resumen del fin de semana. Las líneas que vienen a continuación forman parte también de una crónica, mi crónica: una visión personal y subjetiva de lo sucedido en esos días en los que Segorbe se convirtió en la capital del descalcismo. 



sábado, 5 de septiembre de 2015

¿Nos vemos en Segorbe?

Subir una montaña. Caminar. Correr un trecho del camino. Son cosas que los humanos hacemos desde que somos humanos sea lo que sea que eso signifique. La evolución nos dotó de las herramientas adecuadas para desplazarnos sobre nuestras piernas recorriendo grandes trechos y, sin embargo, a diario sigo respondiendo la misma pregunta: ¿Por qué corres descalza? 

No es una pregunta que me moleste pero a veces pienso que por muchas palabras que gaste en dar explicaciones seguiré sin conseguir hacerme entender del todo. Caminar erguidos es algo propio de los humanos, pero entender que somos capaces de hacerlo descalzos es algo que va más allá. Todos los animales podemos ir descalzos. La mayoría de los humanos elegimos proteger nuestros pies de la abrasión, el frío o el calor y también podemos optar por vestir y adornar nuestros pies por una simple cuestión estética. Sin embargo, parece que nos hemos olvidado de lo obvio, de que podemos caminar y correr con calzado pero también descalzos. Esa la manera original de hacerlo. Nuestros pies vienen equipados con una fascia plantar fuerte y elástica que conecta con el tendón de Aquiles y que nos permite recorrer largas distancias sin necesidad de un calzado que amortigüe nuestros pasos. Porque nuestro sistema de amortiguación natural, si no dejamos que se atrofie, supera con creces la capacidad de protección que puede ofrecer cualquier compuesto sintético añadido en el talón de la más sofisticada de las zapatillas de correr. 




miércoles, 15 de abril de 2015

Algunas cosas que he aprendido corriendo descalza

El mejor calzado para empezar es ninguno 


Tres años corriendo descalza-minimalista me sirven para constatar que la perseverancia tiene premio. Con el tiempo no sólo mis pies se han habituado a correr descalzos. Los niños, adultos y perros del vecindario también se han acostumbrado a verme trotar sin zapatillas y no sólo ya no me miran de manera reprobatoria sino que algunos han comenzado a mostrar interés por el tema. Los hay que me preguntan por qué lo hago y otros, pocos, preguntan sobre cómo empezar y qué tipo de calzado es el mejor. Mi respuesta es breve: el mejor calzado para empezar es ninguno. 

Resulta curioso lo dispuestos que estamos a comprar cosas. Debe ser cosa de la presión social pero lo primero en lo que pensamos cuando queremos comenzar una nueva actividad deportiva es en comprar el material necesario para practicarla. Si queremos iniciarnos en las cosas del correr pensamos que lo más importante es comprar unas zapatillas adecuadas a nuestro tipo de pisada. Ése es el primer consejo que nos dan los “expertos” inmersos en el paradigma de la amortiguación y es lo primero en lo que pensamos también cuando nos decidimos a probar esto del barefoot. 


Calzado minimalista. ¿Quién dijo que los minimalistas no usamos calzado?

lunes, 12 de enero de 2015

El no-reto deportivo

Despedí el 2014 corriendo mi particular San Silvestre sola y descalza por las calles cada día un poco menos frías, cada día un poco menos ásperas, de mi ciudad. Sin obstáculo entre mis pies y la tierra fui soltando en cada paso el lastre acumulado durante 365 días. Horas corriendo, estudiando, llorando y riendo condensadas en 40 minutos de trote. Punto final y nuevo interlineado para un nuevo párrafo aún por escribir.

2015 comienza en una línea de salida superpuesta a la silueta borrosa de líneas anteriores. Una salida y una meta para una carrera nueva. 365 días llenos de sueños y proyectos pero sin objetivos deportivos concretos.


martes, 16 de diciembre de 2014

Las ventajas de lesionarse

Muchos de los que corremos descalzos-minimalistas comenzamos a hacerlo por las lesiones. Para algunos, entre los que me incluyo, el descalcismo fue una solución extrema a un problema extremo, la última oportunidad del desahuciado que se agarra a un clavo ardiendo y descubre, con sorpresa, que tras ese clavo, que por cierto no quema, hay todo un mundo nuevo por descubrir. 

Tres años después de agarrarme a ese clavo sigo aquí, a ratos descalza, a ratos calzada, siempre minimalista y libre de lesiones. O casi. 



Lesiones y minimalismo 


Durante este tiempo corriendo minimalista no he tenido ninguna lesión importante que me haya hecho replantearme el camino emprendido, pero mentiría si dijera que no me he lesionado. La mayoría de las veces el motivo ha sido el deseo de saltarme etapas, de querer correr más y más deprisa cuando mi cuerpo no estaba preparado para ello. Otras lesiones han tenido que ver con mi historial previo; los cartílagos de mis rodillas ya no pueden arreglarse después de toda una vida haciendo las cosas mal, mi estructura ósea y muscular es débil después de una vida comiendo gluten… Todas lesiones lógicas pero al fin y al cabo lesiones. 

Desde que corro barefoot son muchas las cosas que han cambiado en mi relación con “las cosas del correr”. Lo más obvio es la simplificación de la infraestructura mínima que necesito, que antes consistía en, además de mis zapatillones super-amortiguados, pantorrilleras de compresión, medias de reposo y cintas para las rodillas. Y lo menos visual pero quizás más importante ha sido un cambio en mi manera de percibir, pensar y en definitiva vivir que creo que va más allá de cuánto y cómo corro. 

domingo, 27 de octubre de 2013

En defensa del running

Hace unas semanas tuve la suerte de asistir a un fin de semana paleo en Mas Duran organizado impecablemente por Soy Manada y con la inestimable presencia de Robert Sánchez, David Lampón y Pau Oller, cuyos conocimientos y saber hacer llenaron de contenido el fin de semana. Durante esos 2 días, además de comer de maravilla, movernos de un modo evolutivamente coherente y aprender sobre salud y alimentación, también conversamos, discutimos e intercambiamos ideas de todo tipo. Hubo tiempo incluso para hablar de lo que yo llamo el sexo de los ángeles, es decir, ese tipo de conversaciones destinadas a la nada porque el razonamiento las ha llevado al absurdo racional pero tan inherentemente propias del homo sapiens que siempre resultan interesantes. Fueron tantos los momentos, tantas las ideas y tantas las conversaciones surgidas después de ese fin de semana que podría pasarme horas o incluso días escribiendo.